El Nervio Vago

El nervio vago ha cobrado gran relevancia por su papel clave en la regulación del sistema nervioso autónomo, el sistema inmunológico, la digestión, el estado de ánimo y la respuesta inflamatoria. El nervio vago funciona como un regulador de la conexión mente-cuerpo. Incluso se ha empezado a utilizar como una herramienta terapéutica para mejorar la salud integral en personas con alteraciones tanto crónicas, como neurobiológicas, como el autismo.

El nervio vago, también conocido como décimo par craneal, es el nervio más largo y complejo del sistema nervioso autónomo. Su nombre proviene del latín vagus, que significa “errante”, ya que recorre el cuerpo desde el cerebro hasta el abdomen; inerva y participa en el funcionamiento de gran variedad de órganos incluyendo el corazón, los pulmones, el tracto gastrointestinal, el hígado, el páncreas, los riñones, y más. Es capaz de identificar las emociones y sensaciones, detecta los metabolismos de la microbiota y transmite información al cerebro para generar una respuesta.

También tiene funciones sensoriales y motoras que intervienen en la deglución, fonación, la regulación de la frecuencia cardiaca, respiratoria y digestiva. Interviene en acciones reflejas de nuestro organismo como son toser, estornudar, tragar o vomitar.

El nervio vago participa en la regulación de la función del sistema inmunológico. Utiliza el reflejo inflamatorio para buscar mantener la homesotasis del organismo. Busca prevenir la sobreactivación de la respuesta inmunológica inhibiendo la producción excesiva de citoquinas.

Este nervio forma parte fundamental del sistema parasimpático, que promueve el descanso, la digestión, la regeneración celular y la disminución de la inflamación. Su función contrarresta al sistema simpático, relacionado con el estrés, la lucha o huida.

Cuando el nervio vago tiene un bajo tono se generan problemas en distintos sistemas del organismo; como el aparato digestivo. Esto favorece la aparición de sobrecrecimiento bacteriano debido a que se da:

  • Menor producción de ácido clorhídrico y jugos gástricos.
  • Menor liberación de bilis.
  • Menor liberación de enzimas pancreáticas.
  • Niveles más altos de hormonas del estrés en el intestino.
  • Mayor permeabilidad intestinal.
  • Mayor paso de lipopolisacáridos del intestino al organismo, lo cual produce inflamación.

El estrés inhibe al nervio vago; lo cual tiene una repercusión en el tracto gastrointestinal y la microbiota. A través del nervio vago se ha descrito una acción antiinflamatoria capaz de amortiguar la inflamación, disminuir la permeabilidad intestinal y modular la composición de la microbiota.

Dra. María Dolores de la Puerta

Numerosos estudios han documentado que muchas personas con autismo presentan neuroinflamación crónica, disfunción inmunológica, alteraciones gastrointestinales y disautonomía. Estas condiciones están íntimamente ligadas a un bajo tono vagal, es decir, una actividad deficiente del nervio vago, lo que favorece una respuesta inflamatoria exacerbada y una disfunción en la modulación emocional.

«El nervio vago modula el sistema inmunológico a través de la vía antiinflamatoria colinérgica, un mecanismo por el cual se reduce la producción de citoquinas proinflamatorias como el TNF-α y la IL-6, que suelen estar elevadas en personas con TEA» Clínica Universidad de Navarra.

Un correcto funcionamiento del nervio vago ayuda a regular el estrés, la ansiedad y el estado de ánimo, a promover el buen funcionamiento digestivo, a proteger de la inflamación de bajo grado, a regular los trastornos autoinmunes y a proteger cuadros inflamatorios.

El nervio vago se puede estimular y tonificar de forma natural. Existen diversas prácticas que activan este nervio de forma segura y accesible:

  • Respiración profunda, diafragmática y lenta
  • Meditación y mindfulness
  • Sueño reparador
  • Dormir apoyado del lado derecho
  • Probióticos
  • Omega 3 (DHA)
  • Canto, vocalización y gárgaras
  • Exposición al frío controlado
  • Ejercicio físico regular
  • Contacto social positivo y vínculos afectivos seguros
  • Alimentación antiinflamatoria y rica en polifenoles

Estas intervenciones no solo afectan el cuerpo, sino también el comportamiento, la cognición y la regulación emocional. Recordemos que en nuestro organismo todo está interconectado e intercomunicado; esto favorece el equilibrio entre los sistemas nervioso, inmune y endocrino.

“El nervio vago actúa como un puente bidireccional entre el cerebro y los órganos vitales. Mejorar su tono puede influir en la inflamación, la ansiedad, la digestión y la salud mental de forma integral.”
Breit S, Kupferberg A, Rogler G, Hasler G. Vagus nerve as modulator of the brain–gut axis in psychiatric and inflammatory disorders. Front Psychiatry.

El nervio vago representa una vía fisiológica poderosa y accesible para restaurar el equilibrio en nuestro organismo. Es posible modular su función para reducir la inflamación, mejorar la comunicación cerebro-intestino y favorecer el bienestar emocional. Es necesario un abordaje integral basado en el estilo de vida la salud funcional donde se mire al ser humano como un ser integral.

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