

El tema de la alimentación es fundamental.
No se trata de que una dieta “cure el autismo”, sino de entender el enorme impacto que tiene la alimentación en el funcionamiento del organismo, el sistema nervioso, el intestino, el sueño, la conducta, la energía y el bienestar general.
Importa qué se come, cómo se come, cuándo se come y también la calidad de los alimentos. En muchos casos es necesario retirar o disminuir alimentos que favorecen inflamación, alteraciones gastrointestinales, permeabilidad intestinal o desequilibrios en la microbiota, y que pueden terminar afectando la conducta, el descanso y el estado de ánimo.
Pero no todo se trata de quitar. También se trata de nutrir, reparar y aportar lo que el organismo necesita. Muchas personas con autismo presentan deficiencias de vitaminas, minerales, aminoácidos y otros nutrientes importantes para el correcto funcionamiento del cuerpo y del cerebro.
Hoy sabemos, gracias a muchísima investigación científica, que existe una relación estrecha entre el intestino y el cerebro. La salud gastrointestinal puede influir de manera importante en síntomas digestivos, sueño, atención, regulación emocional, conducta y calidad de vida.
Y aunque existen estrategias nutricionales que pueden beneficiar a muchas personas, no hay una dieta única que funcione para todos. Cada organismo es distinto y cada persona tiene necesidades diferentes.
Hay alimentos que pueden ser maravillosos para algunas personas y muy mal tolerados por otras. Lo mismo sucede con los suplementos. Por eso, tanto la alimentación como la suplementación deben ajustarse de manera individualizada y personalizada, tomando en cuenta la historia clínica, los síntomas, las necesidades y las características de cada persona.
También es importante entender que la calidad, el tipo, la dosis y el momento en el que se utilizan los suplementos hacen una gran diferencia, y deben ser guiados por profesionales con experiencia en el tema.
Cuando el pilar de la nutrición se integra de manera adecuada dentro del abordaje integral del autismo, los cambios en bienestar, regulación, digestión, sueño y calidad de vida pueden llegar a ser realmente importantes.