El sistema nervioso funciona como una red que conecta cada parte del cuerpo y le permite recibir la información, procesarla y generar una respuesta para coordinar todo lo que somos: desde el pensamiento, las emociones, los movimientos, hasta cómo percibimos el mundo. Es responsable de lo que sentimos, cómo nos movemos y cómo interactuamos.
El sistema nervioso está conformado por:
- El Sistema Nervioso Central (SNC)
- El Sistema Nervioso Periférico (SNP)
El Sistema Nervioso Central esta formado por el encéfalo (cerebro, cerebelo y tallo encefálico) y la médula espinal. Es como la «central de mando», donde se procesa toda la información sensorial, se generan pensamientos, emociones, recuerdos y se decide cómo responder ante la información recibida. Se encarga de coordinar funciones vitales como el movimiento, la regulación de órganos internos, la percepción sensorial, gestionar la memoria, las emociones y el pensamiento. También es el responsable de las funciones cognitivas superiores como la planificación, la resolución de problemas y el racionamiento. Tiene un rol fundamental en el aprendizaje, la percepción, la atención y la conciencia.
El Sistema Nervioso Periférico está constituido por la red de nervios y ganglios nerviosos que conectan al cerebro y la médula espinal (SNC) con el resto del organismo; permitiendo una comunicación bidireccional entre ambos. Está formado por el Sistema Nervioso Somático (SNS) y el Sistema Nervioso Autónomo (SNA).
Estudios han mostrado que las personas con autismo pueden presentar alteraciones en la conducción nerviosa periférica y en la respuesta autonómica frente al estrés o estímulos sensoriales:
«Los estudios sugieren que las respuestas autonómicas y periféricas atípicas podrían contribuir a las diferencias sensoriales en el autismo.»
Toward an Interdisciplinary Understanding of Sensory Dysfunction in Autism Spectrum Disorder: An Integration of the Neural and Symptom Literatures
El Sistema Nervioso Periférico tiene un papel fundamental, ya que muchas personas con autismo procesan las señales sensoriales de manera distinta; ya sea con una hipersensibilidad o una hiposensibilidad, por la manera en la que se transmite o regula la información desde el SNP al cerebro. Una desregulación del SNP impactará en la manera en que una persona percibe el mundo y responde a él. Esto, sin duda, impacta tanto al estado emocional y anímico de la persona, como su conducta. El correcto funcionamiento del SNP es fundamental para nuestra supervivencia y bienestar.
Del mismo modo, las dificultades para regular el Sistema Nervioso Autónomo, que forma parte del SNP, influyen en el estrés, la ansiedad, la digestión y el sueño. Esto se vuelve un círculo vicioso que genera alteraciones sistémicas e inflamación crónica.