En el desarrollo infantil, lo esperable es aprender, avanzar y adquirir nuevas habilidades. Cuando un niño pierde capacidades que ya había logrado (lenguaje, contacto visual, juego simbólico, control de esfínteres, regulación emocional, habilidades motoras o sociales), no es normal. Es un mensaje del organismo, una señal clínica de alerta.
Desde la medicina integrativa, la medicina funcional y la Psiconeuroinmunología (PNI), entendemos la regresión como la manifestación visible de procesos biológicos que acontecen de raíz y que están alterando el funcionamiento del organismo.
No es una fase, no es algo que deba “esperar a ver si pasa”. Es un mensaje que debe ser escuchado.
¿Qué entendemos por regresión o alteración en la pauta de desarrollo?
La literatura científica define la regresión del neurodesarrollo como la pérdida parcial o total de habilidades previamente adquiridas, tras un período de desarrollo aparentemente típico. Esto puede expresarse como:
- Pérdida de palabras o del lenguaje funcional
- Disminución del contacto visual o de la interacción social
- Cambios abruptos en la conducta
- Alteraciones del sueño
- Aumento de irritabilidad, ansiedad o retraimiento
- Pérdida de habilidades motoras o de autonomía
Este fenómeno se puede observar tanto en la población general como, de forma frecuente, en niños que posteriormente reciben un diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista (TEA).
“La regresión del desarrollo es siempre patológica y requiere una evaluación cuidadosa de sus causas.”
— Volkmar & Pauls, Journal of Autism and Developmental Disorders
La regresión es un proceso, no un evento aislado
Aunque a veces la regresión parece “repentina”, la evidencia científica muestra que raramente aparece de la nada. En la mayoría de los casos, es el resultado de un proceso progresivo en el que el organismo va perdiendo la capacidad de adaptación.
Diversos estudios (incluyendo grabaciones familiares) han demostrado que muchos niños que experimentan regresión ya presentaban señales sutiles previas, como:
- Dificultades leves de regulación
- Alteraciones del sueño
- Infecciones recurrentes
- Problemas digestivos
- Hipersensibilidad sensorial
La pérdida visible de habilidades suele ser el punto final de un proceso fisiológico que llevaba tiempo desarrollándose.
“La regresión del desarrollo no debe considerarse un evento aislado, sino parte de una trayectoria neurobiológica alterada.”
— Barger et al., Pediatrics
La base biológica de la regresión: inflamación, inmunidad y cerebro
El cerebro no está separado del resto del cuerpo. Su desarrollo depende de una comunicación constante con el sistema inmunológico, el sistema endocrino, el metabolismo, el intestino y el entorno emocional.
Neuroinflamación: una pieza central
Diversos estudios han encontrado que en niños con regresión y en una proporción muy elevada de personas con autismo existen signos de:
- Activación crónica del sistema inmunológico
- Elevación de citocinas proinflamatorias
- Activación persistente de la microglía (células inmunes del cerebro)
Cuando uno o más de los sistemas de nuestro organismo tienen una disfunción y se genera inflamación crónica de bajo grado, se altera la barrera hematoencefálica y se produce neuroinflamación.
La microglía son las células del sistema inmunológico de nuestro cerebro. Se encargan de defender al sistema nervioso. Se activan al detectar una amenaza y, como consecuencia, se genera neuroinflamación. La microglia también cumple un papel fundamental en la organización de las conexiones neuronales. Cuando permanece activada de forma crónica, genera inflamación neurológica. Esto puede interferir con:
- La plasticidad cerebral
- El aprendizaje
- La regulación emocional
- El lenguaje
- La conducta
Desde esta mirada, la conducta no es la causa del problema, sino su expresión.
“La activación inmunológica crónica puede alterar el desarrollo cerebral y la conectividad neuronal.”
— Vargas et al., Annals of Neurology
Regresión, autismo y salud integral
La regresión se manifiesta en un alto porcentaje de las personas que posteriormente reciben el diagnóstico de autismo. La regresión manifiesta cómo el sistema nervioso ha sido impactado por procesos biológicos, ambientales y emocionales. Recordemos que somos seres integrales.
La evidencia muestra que en muchos niños con TEA existen:
- Alteraciones inmunológicas
- Disfunción intestinal y de la microbiota
- Estrés oxidativo
- Alteraciones mitocondriales
- Trastornos del sueño
Todo esto conforma un terreno biológico que puede favorecer la regresión cuando no es abordado.
El diagnóstico no explica las causas, sólo describe un conjunto de manifestaciones. Lo verdaderamente importante es: ¿qué está ocurriendo en la biología de este niño o esa persona?
El impacto profundo en el sueño
El sueño es uno de los primeros sistemas en alterarse cuando existe inflamación crónica de bajo grado. Es un aspecto mucho más complejo de lo que suele pensarse. La neuroinflamación puede afectar:
- La producción de melatonina
- La arquitectura del sueño
- La consolidación de la memoria
- La regulación emocional
Dormir mal no es un síntoma menor. Es un factor que perpetúa la inflamación, afecta el sistema inmune y limita la capacidad del cerebro para repararse.
“El sueño es un regulador clave del sistema inmunológico y del desarrollo neurológico.”
— Irwin, Nature Reviews Immunology
Implicaciones para la salud a largo plazo
No abordar una regresión implica mucho más que un impacto en el desarrollo infantil. A largo plazo, puede relacionarse con una mayor vulnerabilidad a enfermedades crónicas, dificultades emocionales persistentes, trastornos del aprendizaje, alteraciones en la regulación del estrés y, sobre todo, mucho sufrimiento.
Desde la PNI, entendemos que el cuerpo guarda memoria de los procesos inflamatorios no resueltos, especialmente cuando ocurren en etapas críticas del desarrollo.
La evidencia científica y clínica coincide en algo fundamental: cuanto antes se investigan y abordan las causas biológicas de la regresión, mejores son las posibilidades de recuperación funcional y bienestar.
Esto implica investigar, buscar la raíz y mirar:
- La inflamación sistémica
- El estado inmunológico
- La salud intestinal
- La nutrición
- El sueño
- El entorno emocional y ambiental
Se trata de comprender y acompañar.
“El desarrollo infantil es el resultado de la interacción entre biología, ambiente y experiencia.”
— Shonkoff, Harvard Center on the Developing Child
La regresión definitivamente no es una etapa, no es normal, no es solo conductual, no es algo que deba esperar. Es una señal del organismo, una invitación urgente a mirar más profundo. Cuando entendemos la biología y vemos más allá de la superficie, podemos humanizar la intervención, acompañar y buscar caminos que le ayuden al organismo a hacer lo que sabe hacer, a buscar la salud y el bienestar.