La vida moderna, que no es para la que fuimos diseñados, nos expone a numerosos factores que afectan a nuestro organismo de muchas maneras: contaminación, estrés oxidativo, disrupciones en los ciclos circadianos, estrés crónico.
En el caso de las personas con autismo, esta situación se agrava por una mayor vulnerabilidad en rutas metabólicas y de detoxificación. En este contexto, los fitoquímicos —compuestos bioactivos presentes en las plantas, como los polifenoles y otros antioxidantes naturales— pueden ser grandes aliados para la salud.
¿Qué son los fitoquímicos y por qué son tan importantes?
Los fitoquímicos son los compuestos bioactivos producidos por las plantas para protegerse frente a factores como los rayos UV, las plagas, el estrés. Muchos de esos compuestos también tienen actividad biológica en humanos ya que tienen la capacidad de modular procesos metabólicos que aportan muchos beneficios para nuestro organismo. Tienen funciones antioxidantes, antiinflamatorias y neuroprotectoras, además de apoyar la función mitocondrial, reforzar el sistema inmunológico y ayudar a prevenir enfermedades.
Antioxidantes
Los antioxidantes son moléculas que ayudan a neutralizar los radicales libres u otras formas reactivas del oxígeno, que pueden dañar células, lípidos, proteínas y el ADN. Son compuestos como los polifenoles, flavonoides, carotenoides que protegen a las células del daño oxidativo.
Se encuentran por ejemplo, en frutas coloridas, vegetales, cacao, té verde, la cúrcuma. Su principal función es neutralizar a los radicales libres. Del mismo modo, protegen el sistema nervioso central y ayudan a modular la respuesta inflamatoria. Entre los antioxidantes que obtenemos de los alimentos están las vitaminas, los minerales, los polifenoles y los carotenoides. De las vitaminas y minerales hablamos en una entrada anterior, así que, me enfocaré en los polifenoles y carotenoides.
Polifenoles
Los polifenoles son compuestos bioactivos de origen vegetal con potentes propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, neuroprotectoras e inmunomoduladoras. Son metabolitos que producen las plantas para defenderse del estrés ambiental (infecciones, radiación, sequía); que cuando los ingerimos nos brindan múltiples beneficios para proteger y regular nuestro organismo.
Especialmente interesantes y útiles en contextos donde hay inflamación crónica, disbiosis intestinal, estrés oxidativo; como sucede comúnmente en las personas con autismo.
No se clasifican como nutrientes pero sí son considerados compuestos bioactivos con potencial para modular nuestra salud.
Generan múltiples beneficios para la salud cardiovascular, visual, cerebral. Promueven la neurogénesis, ayudan a regular los niveles de azúcar en sangre y a optimizar la salud intestinal y digestiva. Llegan al intestino y son metabolizados por la microbiota intestinal que los transforma para hacerlos bioactivos.
Los polifenoles tienen gran capacidad para interferir en rutas de estrés oxidativo, modular la inflamación, influir en la microbiota y, potencialmente, ejercer efectos neuroprotectores.
El consumo de polifenoles genera múltiples beneficios en el organismo; entre ellos mejorar la composición de la microbiota, el sistema inmune, la capacidad antioxidante, modular la inflamación celular, ayudar a eliminar tóxicos del cuerpo y mejorar algunos marcadores de envejecimiento del organismo.»
Valeria Iriarte (Health Coach Funcional experta en alimentación y longevidad)
Los polifenoles actúan como alimento para las bacterias beneficiosas de nuestra microbiota (como la Akkermansia); esto tiene un impacto positivo en la salud metabólica y en la regeneración de la mucosa intestinal y favorece la producción de ácidos grasos de cadena corta (como el butirato) que fortalecen la barrera intestinal y reducen la inflamación sistémica. También inhiben el sobrecrecimiento de bacterias patógenas, lo cual es clave para la salud inmunitaria.
Carotenoides
Los carotenoides son antioxidantes sintetizados por las plantas que contribuyen a mejorar el balance oxidativo en el organismo, ya que tienen la función de estabilizar a los radicales libres. Son pigmentos liposolubles que otorgan el color amarillo, rojo y naranja. Existen varios tipos y algunos de ellos, incluso se convierten en provitaminas.
No pueden ser sintetizados por los seres humanos; por lo que se necesita obtenerlos de la dieta. Necesitan grasa para poder absorberse. Mejoran su absorción al cocinarlos o triturarlos.
Son antioxidantes, moduladores de la inflamación e interactúan con la inmunidad y el tejido nervioso.Tienen un gran impacto en la salud; especialmente para la visión. También tienen efectos sobre la integridad de la barrera intestinal, la microbiota y apoyan la respuesta inmune.
Fuentes naturales de polifenoles y antioxidantes
Una dieta rica en frutas, vegetales, frutos secos, semillas, cacao, té (con altos valores de fitoquímicos y polifenoles) se asocia a menor riesgo de enfermedades crónicas (cardiovasculares, metabólicas, neurodegenerativas) gracias al aporte antioxidante, antiinflamatorio y regulador del metabolismo celular.
Los polifenoles y otros antioxidantes pueden impactar positivamente algunos marcadores biológicos como el estrés oxidativo, la inflamación y la salud intestinal; lo que favorece el bienestar, la resiliencia metabólica y la salud en general.
En el autismo, diferentes estudios han identificado alteraciones en las rutas de defensa antioxidante, metilación, función mitocondrial, microbiota intestinal y en la conexión intestino-cerebro.
“El trastorno del espectro autista es un grupo heterogéneo de condiciones que se ha relacionado con niveles aumentados de estrés oxidativo y una menor capacidad antioxidante.”
Chauhan, A., Chauhan, V. Oxidative stress and autism. Pathophysiology. 2020
Podemos apoyar la capacidad antioxidante al priorizar alimentos naturalmente ricos en polifenoles y antioxidantes, por ejemplo:
- Frutos del bosque (arándanos, frambuesas, moras), uvas rojas, manzanas, granada.
- Verduras de hoja verde intensa, crucíferas (brócoli, col rizada), pimientos.
- Té verde, cacao, semillas (linaza, chía), frutos secos (nueces, almendras).
- Hierbas y especias: cúrcuma, jengibre, orégano, romero.
Mirar la salud desde un enfoque integral
Hay que recordar que siempre cada persona es única y que es sumamente importante individualizar y abordar a cada persona de manera particular; adecuando a su estado de salud, metabólismo, sensibilidades, alergias alimentarias, etc.
Mi invitación es a ver la alimentación y el estilo de vida como una verdadera manera de impactar en la salud. Cada decisión que tomamos, los hábitos que tenemos, cómo nos cuidamos, el lugar desde el que lo hacemos es una manera de sumar bienestar, salud y calidad de vida, tanto para nosotros, como para nuestros hijos y familias.