Los nutrientes son como pequeñas piezas de un gran rompecabezas que sostiene la vida. Sin ellos, el cuerpo no puede crecer, repararse, producir energía, ni regular sus procesos. Muchas veces lo pasamos por alto, pero darle al organismo los nutrientes que necesita para funcionar correctamente es indispensable.
En el caso del autismo, comprender la nutrición es todavía más relevante: muchos niños y adultos con autismo presentan selectividad alimentaria, problemas digestivos o deficiencias nutricionales que pueden afectar su salud, bienestar y calidad de vida.
¿Qué son los nutrientes?
Un nutriente es toda sustancia contenida en los alimentos que el cuerpo necesita para vivir, crecer, desarrollarse, repararse y funcionar correctamente; y que obtiene, en su mayoría, a través de los alimentos.
Los nutrientes cumplen tres grandes funciones:
- Energética → aportan la “gasolina” necesaria para que el organismo funcione.
- Estructural → forman parte de huesos, músculos, membranas celulares y tejidos.
- Reguladora → ayudan a que las reacciones bioquímicas y hormonales se realicen correctamente.
“Los nutrientes son indispensables para el crecimiento, el mantenimiento y la reparación del organismo, así como para regular los procesos metabólicos y proteger frente a enfermedades.”
– Icíar Astiasarán, catedrática en nutrición de la Universidad de NavarraUniversidad de Navarra.
Macronutrientes: los grandes protagonistas
Los macronutrientes son los nutrientes que necesitamos en mayor cantidad. Nos aportan energía y forman la base de nuestra alimentación. Se dividen en:
- Carbohidratos
Se encuentran en frutas, verduras, cereales integrales y legumbres. Son fuente de energía y fibra, esenciales para la microbiota. - Grasas o lípidos
Son fundamentales para el desarrollo cerebral, la regulación de la inflamación y la integridad de las membranas neuronales.
Son precursores de hormonas y transportan vitaminas liposolubles (A, D, E, K). - Proteínas
Su función principal es estructural y reguladora, no energética.
Construyen músculos, enzimas, hormonas, estructuras celulares y neurotransmisores como la serotonina o la dopamina. Son esenciales para el sistema inmune y para la reparación de tejidos.
Se encuentran en carnes, huevos, pescado, legumbres, frutos secos y semillas. - Agua y fibra (los “olvidados” dentro de los macronutrientes; pero importantísimos)
Agua: vital para todas las reacciones bioquímicas, regula temperatura y transporta nutrientes. Profundizaremos en ella en otra entrada.
Fibra: Es la parte de los vegetales que no podemos digerir. Aunque no aporta energía, es esencial para la salud intestinal y el equilibrio de la microbiota ya que alimenta a nuestras bacterias intestinales. Mejora la salud digestiva, modula el sistema inmunitario desde nuestro intestino y ayuda a reducir la inflamación sistema. La fibra puede ser soluble o insoluble.
Micronutrientes: pequeñas dosis, grandes efectos
Aunque se necesitan en menor cantidad (miligramos o microgramos), los micronutrientes son fundamentales para la vida. Los micronutrientes de dividen en:
- Vitaminas
- Minerales y oligoelementos
Las Vitaminas son sustancias orgánicas imprescindibles para procesos metabólicos de nutricionales en los seres humanos. Se pueden clasificar en liposolubles (se disuelven en grasa) e hidrosolubles (se disuelven en agua). Son necesarias para el funcionamiento celular, el crecimiento y el desarrollo. Regulan reacciones metabólicas y protegen frente al daño oxidativo. Muy pocas vitaminas se pueden sintétizar por el organismo; por lo que se necesitan obtener de la dieta.
Los Minerales son componentes inorgánicos que tienen funciones importantes para nuestro organismo entre las que se encuentran: transportar el oxígeno a las células, sirven de materia estructural y para el crecimiento, mantienen el equilibrio hídrico, contribuyen a la defensa contra infecciones, son cofactores de enzimas, participan en la contracción muscular e intervienen en la transmisión nerviosa y la síntesis de ADN.
Su deficiencia puede provocar desde anemia hasta alteraciones del desarrollo neurológico.
“Incluso pequeñas deficiencias de micronutrientes pueden afectar de manera significativa el desarrollo neurológico, la inmunidad y la salud metabólica.”
— NIH Office of Dietary Supplements
Los nutrientes según su síntesis puede ser esenciales (los que el cuerpo no puede fabricar y deben obtenerse de la dieta, como los aminoácidos, los ácidos grasos, las vitaminas y los minerales) y no esenciales (aquellos que el cuerpo puede sintetizar a partir de otros compuestos, como los carbohidratos los lípidos y los aminoácidos no esenciales).
Nutrición y autismo
Diversos estudios han encontrado que los niños con autismo suelen tener un mayor riesgo de deficiencias nutricionales. Entre los hallazgos más frecuentes se han encontrado deficiencias de vitaminas D, B12, folato, hierro, zinc y ácidos grasos omega-3, así como una baja ingesta de calcio y vitamina D, lo que puede afectar la salud ósea. Es frecuente la selectividad alimentaria que es un problema muy complejo y que genera una dieta muy limitada con deficiencias nutriciones.
“Los niños con TEA consumen una calidad dietética inferior, con una ingesta muy inadecuada de vitaminas D y E, fibra, β-caroteno, calcio y magnesio.”
— Estudio EPINED, Australia
Un metaanálisis publicado en Scientific Reports señala:
“Los niños con TEA presentan ingestas significativamente más bajas de proteína, calcio, vitamina A, vitamina D, vitamina K, folato, riboflavina, tiamina y niacina en comparación con niños neurotípicos.”
— Scientific Reports, 2024
La nutrición no es un tema menor, es la base de la salud. Los macronutrientes nos aportan energía y estructuras, mientras que los micronutrientes regulan y sostienen funciones vitales.
En el caso del autismo, cuidar el aporte necesario de nutrientes y su correcta absorción se vuelve un punto crítico tanto para su salud, como para su calidad de vida. Una dieta variada, basada en alimentos reales, antiinflamatoria y adecuada a la realidad y las necesidades particulares de la persona puede marcar una diferencia notable en el bienestar, la conducta, la energía y el desarrollo.
El cerebro, el sistema inmune y el intestino están estrechamente conectados. Las deficiencias nutricionales no solo afectan al crecimiento físico, también pueden alterar la producción y el funcionamiento de diversos neurotransmisores, la regulación inmune y la salud intestinal; aspectos clave en el autismo.
La nutrición en la infancia es un predictor importantísimo de la salud y la calidad de vida de la persona. Tomemos consciencia de ello.