“¿Sabías que cada bocado que comes puede encender o apagar genes que influyen en tu salud y en la de tus hijos?”
Cuando pensamos en alimentación, solemos reducirla a “comer para tener energía”. Sin embargo, la ciencia actual nos enseña que los alimentos son mucho más que energía o calorías; son información biológica que interactúa con nuestras células, con la microbiota de nuestro intestino, con nuestro sistema inmune y hasta con nuestros genes.
Cuando hablamos de alimentación, no se trata sólo de qué comemos, sino cómo, cuánto y con qué regularidad lo hacemos. Una dieta saludable es variada, suficiente y adaptada a la edad, el sexo, la actividad y la situación de cada persona. El objetivo de la alimentación es brindarnos la energía y los nutrientes que necesitamos para sostener la salud y el buen estado nutricional; darle a nuestro organismo la materia prima que requiere para funcionar correctamente.
«La dieta saludable es aquella que proporciona los nutrientes necesarios en cantidad y calidad adecuadas para mantener la salud, prevenir la enfermedad y favorecer un buen estado nutricional”.
Clínica Universidad de Navarra.
Lo que ponemos en el plato no solo nos sacia, sino que programa nuestra salud a corto, mediano y largo plazo.
¿Qué es la epigenética y por qué importa en la alimentación?
Como ya hemos profundizado en otra entrada, la epigenética es la ciencia que estudia los cambios en la expresión de nuestros genes sin la modificación de la secuencia del ADN. Dichos cambios funcionan como “interruptores” que se encienden o apagan dependiendo de factores ambientales como la nutrición, el ejercicio, el estrés, el sueño, la microbiota, los tóxicos.
“Los factores epigenéticos actúan como mediadores críticos entre el ambiente y la expresión génica, siendo modulables por la dieta y otros aspectos del estilo de vida”
Feinberg AP, Fallin MD. Epigenetics at the crossroads of genes and the environment. Nat Rev Genet. 2015
Los alimentos no cambian el código genético, pero sí influyen en cómo se expresan nuestros genes, impactando la inflamación, el metabolismo, la cognición, el envejecimiento y la resiliencia frente a enfermedades.
«La comida no es solo combustible, es información. Puede hablar con tus genes y cambiar su expresión».
Dr. Mark Hyman
Epigenética, alimentación y autismo
En el autismo hay una gran interacción entre los factores genéticos, epigenéticos, inmunológicos y ambientales. Existen estudios que muestran alteraciones epigenéticas en genes relacionados con el neurodesarrollo, la inflamación y el metabolismo en personas con autismo, y se investiga cómo la dieta puede modular esas marcas. Los síntomas gastrointestinales (estreñimiento, dolor abdominal, diarrea, distensión) son muy comunes en las personas con autismo y están relacionados con alteraciones de la microbiota que suelen padecer. Mejorar la alimentación tiene un efecto positivo en la salud, la calidad de vida e incluso en la conducta.
“La dieta y la microbiota intestinal influyen en la función cerebral y en la conducta, siendo relevantes para los trastornos del neurodesarrollo como el autismo”
Milenkovic D, et al. Dietary polyphenols and their effects on cell biochemistry and epigenetics: impact on health. Mol Nutr Food Res.
La realidad es que muchos niños y personas con autismo presentan una alta prevalencia de deficiencias nutricionales; esto debido a los problemas gastrointestinales, de mala absorción y la disbiosis de la microbiota intestinal que sufren y que se exacerba por el exceso de ultraprocesados que suelen consumir y que impactan en la conducta y la regulación emocional. Además, muchos niños con autismo sufren de selectividad alimentaria; lo que dificulta y empeora el escenario. Buscar las causas reales, de fondo ante la selectividad alimentaria para poder resolverlas, mejorar la función digestiva, equilibrar la microbiota intestinal, priorizar alimentos reales, elegir una alimentación antiinflamatoria y evitar ultraprocesados genera un impacto real y beneficioso para la salud, la calidad de vida, la conducta.
“La epigenética nos recuerda que no estamos totalmente determinados por nuestros genes; lo que comemos, cómo vivimos y cómo sentimos puede moldear nuestra biología”
Jirtle RL. Epigenetics in human health and disease. Nature.
Cada comida es una oportunidad de brindarles a nuestras células y a nuestros genes la información que necesitan y que esperan para poder funcionar adecuadamente. La alimentación no sólo impacta nuestra salud en el presente; sino que determina nuestra salud futura, e incluso, la de nuestros hijos.
No siempre es fácil cambiar de hábitos en casa, pero cada pequeño ajuste, cada decisión que tomamos, suma tanto a nuestra salud, como la de nuestros hijos. Cada decisión alimentaria puede ser un regalo para tu salud y la de tu familia. Empieza hoy con un pequeño cambio en el plato; más alimentos reales, menos ultraprocesados.