La detoxificación corporal es un proceso continuo y necesario. Nuestro cuerpo posee un sistema de desintoxicación propio, altamente sofisticado. Nuestro organismo transforma y elimina sustancias potencialmente dañinas mediante distintas vías; el hígado, los intestinos, los riñones, la piel y los pulmones. La clave está en mantener estas vías funcionando correctamente. Esto sucede siempre que nuestro organismo cuente con los nutrientes y cofactores adecuados. Esto es especialmente importante en niños y personas con autismo, quienes pueden tener alteraciones en las vías de eliminación y detoxificación. Cuando estas funciones están comprometidas, como suele suceder en personas con autismo, los efectos pueden ser múltiples: inflamación persistente, alteraciones digestivas, inmunológicas, sistémicas y alteraciones conductuales.
Acumulación de tóxicos en la grasa
Nuestro cuerpo es un sistema inteligente que busca protegernos. Una de sus estrategias es almacenar ciertas sustancias tóxicas en el tejido graso, aislándolas del resto de órganos para minimizar daños inmediatos que pueden ocasionar. Algunos contaminantes son lipofílicos, lo que significa que tienen afinidad por disolverse en grasas y tienden a acumularse en los tejidos grasos del cuerpo, no circulan libres en la sangre. Así, el tejido adiposo almacena y mitiga los efectos de esos compuestos potencialmente dañinos. El tejido adiposo es un órgano activo que influye no sólo al guardar energía; sino que también regula procesos hormonales, inmunitarios y metabólicos. En situaciones de acumulación de grasa corporal y exposición sostenida a tóxicos, estos pueden quedar atrapados hasta que el cuerpo los libera al movilizar depósitos energéticos, liberando sustancias que pueden dificultar la salud en general.
“Las sustancias lipofílicas tienden a acumularse en tejidos grasos y su eliminación es más lenta que la de compuestos hidrosolubles”
Universidad de Navarra, Departamento de Toxicología.
¿Qué ocurre cuando fallan las vías de desintoxicación?
Se genera estrés oxidativo sostenido. Varios estudios han mostrado que los niños con autismo presentan niveles más bajos de glutatión, el principal antioxidante del organismo. Su capacidad para neutralizar tóxicos y radicales libres está disminuida, lo que perpetúa un estado de estrés oxidativo y proinflamatorio.
“Los niños con autismo tienen niveles reducidos de glutatión, lo que indica una capacidad disminuida para neutralizar los efectos dañinos de los oxidantes.”
James et al., The American Journal of Clinical Nutrition, 2004.
También se generan alteraciones metabólicas y mitocondriales. Se ha observado que es común que los niños con autismo presentan disfunción mitocondrial, lo cual repercute en la producción energética y la capacidad de detoxificación del organismo.
La importancia de optimizar las vías de eliminación de nuestro organismo
Antes de detoxificar, es indispensable revisar y apoyar las principales vías de eliminación, para evitar que las toxinas recirculen y generen más daño. Es muy importante que las vías de eliminación funcionen correctamente:
- Hígado: Fundamental para transformar y excretar compuestos tóxicos. Necesita apoyo con nutrientes antioxidantes y distintos cofactores.
- Intestino: Si existe hiperpermeabilidad intestinal, disbiosis o estreñimiento, las toxinas pueden reabsorberse. La salud de la microbiota es clave.
- Riñones: Mantener una hidratación adecuada y un balance de minerales facilita la excreción por orina.
- Piel: La sudoración es muy importante.
- Pulmones: La respiración profunda y funcional ayuda a eliminar toxinas.
Si no se cuida el buen funcionamiento de estas vías de eliminación, cualquier intento de “detox” puede agravar síntomas, aumentar la inflamación y afectar negativamente la salud neurológica y conductual.
«Antes de querer empezar una desintoxicación y sacar metales pesados hay que cuidar que tu hijo tenga una correcta alimentación, que consuma la mayoría de los grupos de alimentos, disminuir la exposición a tóxicos. Lo primero es eliminar o controlar la exposición, evacuar a diario, hidratarse lo suficiente y sudar.»
Mercedes Benadivas Registered Dietitian, Certified Leap Therapist, Food Sensitivity Expert RD / LDN / CLT
Nutrientes esenciales
Los nutrientes son la materia prima necesaria para que el organismo cumpla con sus funciones de manera adecuada; incluida la de desintoxicación. Algunos nutrientes esenciales para esto, son:
- Vitaminas del complejo B (B6, B12, folato): fundamentales en la metilación, un proceso clave para desactivar toxinas y regular neurotransmisores.
- Glutatión: el principal antioxidante de nuestro organismo, vital para la fase II hepática y para neutralizar metales pesados y radicales libres. En el autismo, suele encontrarse disminuido.
- Zinc y selenio: cofactores para enzimas antioxidantes como la glutatión peroxidasa, además de modular la inmunidad.
- Omega-3 (EPA y DHA): modulan la inflamación y apoyan la salud cerebral y mitocondrial.
- Vitaminas A, D, C y E: antioxidantes, fortalecen barreras epiteliales y regulan el sistema inmune.
- Aminoácidos azufrados (cisteína, metionina): precursores del glutatión y necesarios para las conjugaciones hepáticas para eliminar toxinas del cuerpo.
Además, una microbiota saludable y bien equilibrada produce metabolitos como el butirato, que ayudan a proteger el intestino y a reducir la carga tóxica sistémica.
“El equilibrio entre la entrada y salida de sustancias tóxicas es esencial para mantener la homeostasis y prevenir enfermedades crónicas”
López-Novoa JM, Universidad de Navarra.
Consideraciones genéticas en autismo
Muchos niños y adultos con autismo presentan alteraciones en los genes relacionados con la detoxificación (como GSTM1, GSTP1) y disfunción mitocondrial, lo que reduce su capacidad de procesar y eliminar toxinas. Esto ocasiona una alteración sistémica por el aumento de la carga tóxica y las implicaciones que esto conlleva.
El sistema inmunitario, el sistema nervioso y la microbiota intestinal están íntimamente conectados. Una sobrecarga tóxica puede contribuir a la inflamación neuroinmune y exacerbar alteraciones conductuales, digestivas y sensoriales.
Cómo apoyar la detoxificación de manera natural
- Priorizar alimentos reales y antiinflamatorios: ricos en fotoquímicos: verduras de hoja verde, crucíferas (brócoli, coliflor), grasas de buena calidad como aguacate, pescados grasos, semillas, frutos secos, antioxidantes como los polifenoles de las moras, proteínas de calidad, compuestos azufrados (cebolla, ajo) para la función hepática.
- Sueño reparador: el sistema glinfático cerebral elimina residuos y toxinas durante el descanso profundo.
- Actividad física moderada: estimula la circulación, la sudoración y la movilización gradual de toxinas.
- Hidratación adecuada: facilita la filtración renal y la eliminación por orina.
- Manejo del estrés: la sobrecarga de cortisol puede afectar la función hepática y la detoxificación.
- Reducir la exposición a tóxicos ambientales (plásticos, pesticidas, disruptores endocrinos).
- Cuidar la salud intestinal.
- Supervisar siempre cualquier estrategia detox con un profesional experto en medicina integrativa.
Todo en nuestro organismo está interconectado, el sistema nervioso, inmunitario y endocrino están intercomunicados, las toxinas retenidas pueden activar inflamación persistente, impactando la conducta, el sistema digestivo y la regulación emocional.
Cuando logramos que las vías de eliminación de toxinas funcionen correctamente, se generan múltiples beneficios para el organismo; eliminación de tóxicos y radicales libres, mejor estado conductual, menos irritabilidad, más energía mitocondrial, mayor producción celular de ATP (energía celular), más atención, mejor regulación emocional, menor inflamación.
Antes de promover protocolos de desintoxicación agresivos o querer remover metales pesados del organismo, es esencial que las vías de eliminación estén funcionando adecuadamente y preparar al organismo; nutrirlo, darle las herramientas que necesita para que pueda eliminarlos y estabilizar sus funciones. Apoyar de manera segura y continua las vías naturales de detoxificación es clave para mejorar el bienestar y la salud.