Las Mitocondrias: los pilares de la energia, el agua y el bienestar celular

Las mitocondrias son orgánulos clave en cada célula de nuestro cuerpo. Se conocen como las centrales energéticas celulares porque producen más del 90 % de la energía en forma de ATP (adenosín trifosfato), esencial para el funcionamiento cerebral, muscular, digestivo e inmunológico.

Además de generar energía, regulan el calcio intracelular, intervienen en la respuesta antioxidante, controlan la muerte celular programada (apoptosis), el metabolismo celular, la señalización celular, el metabolismo de neurotransmisores y fabrican agua metabólica, que mantiene hidratadas nuestras células desde dentro.

Durante la producción de energía, las células no solo generan ATP, sino también agua metabólica o endógena, esencial para mantener la hidratación interna de forma eficiente. La producción de agua por las mitocondrias contribuye al equilibrio hídrico intracelular y ayuda a sostener funciones como la cognición, la contracción muscular y la regulación de temperatura.

Cuando las mitocondrias no funcionan correctamente, se produce lo que se llama disfunción mitocondrial. Esta puede tener múltiples causas: mutaciones genéticas del ADN, inflamatorias, infecciosas, epigenéticas, estrés oxidativo, deficiencias nutricionales, toxinas y contaminantes, efectos secundarios de fármacos, actividad inmune descontrolada o envejecimiento.

Algunos de los signos y síntomas clínicos de la disfunción mitocondrial son: bajo tono muscular (hipotonía), dificultad para correr y saltar, cansancio, falta de energía, déficit de carotina, calcio y vitaminas, elevación del ácido láctico y pirúvico en sangre.

«En personas con autismo, la evidencia sugiere que entre un 30 % y 50 % presentan alteraciones metabólicas relacionadas con la función mitocondrial, como elevación de lactato, déficit de carnitina o CoQ10, intolerancia al ejercicio, regresión del desarrollo o epilepsia».

Rossignol & Frye

Las partes del organismo que más energía necesitan, y por lo mismo son más afectadas por la disfunción mitocondrial; son el cerebro, el corazón y los músculos. Sin embargo, afecta a todo el sistema.

La mitocondrias es la base de la célula; la que le brinda energía. La disfunción mitocondrial está presente en la mayoría de las personas con autismo.

Dra. María Luján Ferreira

El buen funcionamiento mitocondrial depende de múltiples factores:

  • Micronutrientes y cofactores
  • Antioxidantes
  • Estilo de vida saludable (Dormir bien, evitar el estrés crónico, moverse diariamente, respirar profundo y cuidar la nutrición funcional ayuda a regular el eje psiconeuroinmunológico y favorece señales celulares que activan la biogénesis mitocondrial (la creación de nuevas mitocondrias).

La luz solar, especialmente la luz roja e infrarroja cercana, estimula la cadena de transporte de electrones, lo que mejora la eficiencia energética, aumenta la producción de ATP y ayuda a modular procesos inflamatorios. La exposición a la luz solar tiene un papel clave en la salud mitocondrial.

Además, la exposición matutina al sol regula ritmos circadianos, mejora el estado de ánimo y favorece la expresión genética saludable. Esto tiene un efecto directo en la salud mitocondrial y en la resiliencia del sistema nervioso.

“El funcionamiento normal del cerebro depende de una alta producción de energía aeróbica proporcionada por las mitocondrias. La incapacidad para suministrar una cantidad suficiente de energía… puede tener un impacto negativo significativo en el desarrollo cerebral y en el soporte de diversas funciones del cerebro.”

Rossignol & Frye

Las mitocondrias no solo participan en la producción de energía, sino que también responden a las señales del entorno: inflamación, estrés psicosocial, alimentación, toxicidad ambiental y más. Apoyarlas es parte fundamental de cualquier estrategia para mejorar la salud integral, especialmente en personas con autismo.

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