Microbiota

Dentro de nosotros, vive una comunidad de microorganismos que incluyen bacterias, virus, hongos y arqueas. El conjunto de estos microorganismos se llama microbiota .

Existen distintos tipos de microorganismo; benéficos, patógenos u oportunistas. Estos microorganismos desempeñan funciones cruciales para nuestra salud.

Prácticamente, todas las áreas de nuestro cuerpo están colonizadas por microorganismos. Las principales zonas del cuerpo en las que se encuentra microbiota son el intestino (principalmente el colon), la piel, la boca, las vías respiratorias (nariz, garganta y pulmones), los tractos urinario y genital, los ojos. Sin embargo, la microbiota intestinal es clave para nuestra salud.

«El desarrollo de una microbiota intestinal saludable en la primera infancia tiene un impacto para toda la vida».

Dr. Andrés Marcano

La microbiota influye en la trayectoria inmunológica, endocrina y neuronal y tiene un gran impacto en el desarrollo físico y neurocognitivo de los niños.

Las principales funciones de la microbiota intestinal son:

  • Nutritivas y metabólicas (ayuda a la digestión, la absorción y la síntesis de nutrientes)
  • Inmunológicas (Crea una barrera que impide el desarrollo de otros tipos de bacterias e inhibe el desarrollo de algunos virus. Es fundamental para el desarrollo y la maduración del sistema inmunológico. Es el órgano con mayor potencial inmunitario)
  • Endocrinas (afecta la producción y acción de hormonas y produce metabolitos que regulan la liberación de estas hormonas) 
  • Neurológicas (influye en la modulación de las vías neuroquímicas. La microbiota alterada afecta al comportamiento y viceversa.)

Los factores que afectan a la microbiota son diversos: la alimentación que tenemos, la manera en la que nacemos, si hubo o no lactancia materna, la genética que heredamos, los medicamentos que hemos tomado, los antibióticos, los virus y bacterias a los que hemos estado expuestos, el medio ambiente, las hormonas, la ubicación geográfica en la que nos encontramos, la edad, el contacto con la naturaleza, el contacto con mascotas u otros animales, la inflamación, el sueño, el ejercicio, el consumo de alcohol, el estrés, los pensamientos que tenemos. Todo impacta; para bien, o para mal.

La microbiota está estrechamente interconectada con diferentes sistemas y órganos del cuerpo a través de lo que se conoce cono «ejes microbiota». Estos ejes tienen una relación y comunicación bidireccional permanente.

La simbiosis es la interacción biológica que se da entre organismos de diferentes especies, en la que ambos se benefician. La interacción que tenemos con la microbiota que habita en nosotros es esencial para nuestra salud y bienestar. Para que nuestro organismo funcione correctamente es imprescindible que los microorganismos de nuestro intestino estén en equilibrio y balance.

La diversidad de la microbiota intestinal es fundamental para la salud. Mientras más diversa sea, mejores funciones realiza y más beneficios genera para nuestra salud. Las personas con autismo suelen presentar un desequilibrio y poca diversidad de la microbiota. Esto impacta el funcionamiento integral del cuerpo; ya que afecta digestivamente, metabólicamente, inmunológicamente, endocrinamente y neurológicamente.

Para cuidar y mantener en buen estado a la microbiota intestinal es importante:

  • Consumir alimentos reales y variados como frutas, verduras y tubérculos que son ricos en fibra prebiótica que alimenta a la microbiota.
  • Evitar productos procesados.
  • Evitar la automedicación de antibióticos y medicamentos.
  • Consumir alimentos fermentados.
  • Comer con hambre real y espaciar las comidas.
  • Tratar la presencia de patógenos intestinales.
  • Mantenerse activo.

«Lo más importante para mejorar la microbiota no son los probióticos, sino el estilo de vida».

Dra. María Dolores de la Puerta.»

Recordemos que todo está conectado y que lo que consumimos, elegimos, pensamos y hacemos, impacta lo que somos.

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