Epigenética

Hasta hace poco tiempo, se creía que la genética que heredábamos de nuestros padres determinaba nuestra salud. Se pensaba que no se podía hacer nada al respecto. Actualmente se sabe que los genes que heredamos los podemos encender o apagar con nuestros hábitos y estilo de vida. Esto es algo que me parece, no sólo fascinante, también muy poderoso. Nos invita a ser responsables para utilizar ese poder a nuestro favor.

La epigenética es el estudio de los cambios en la expresión genética que no conllevan una modificación en la secuencia del ADN. Estos cambios afectan químicamente al ADN y/o a las histonas que lo rodean. Esto genera un impacto muy significativo en la forma en la que se expresan los genes; ya que pueden ser activados o desactivados.

Los mecanismos epigenéticos regulan cómo y en qué grado tienen que expresarse las instrucciones que contienen los genes. Cuáles se activan y cuales no. Existen muchos tipos de modificaciones o polimorfismos epigenéticos; entre ellos se encuentran la metilación, la acetilación, la ubiquitinación, la fosforilación y la sumoilación. Sin embargo, los estudios epigenéticos se han centrado en la metilación del ADN y en la acetilación de las histonas.

Entre los factores que más impactan la expresión de los genes se encuentran:

  • La nutrición
  • La exposición a tóxicos
  • Los hábitos
  • El ejercicio
  • La hidratación
  • La gestión de las emociones

Como podemos ver, dependiendo del estilo de vida que llevemos, podemos mantener apagados o encender los genes que heredamos. No sólo eso, también podemos modificar la información genética que heredamos a nuestros descendientes. De verdad que esto me parece muy poderoso; no estamos determinados ni sentenciados por nuestros genes. Del mismo modo, esto implica una gran responsabilidad. La forma en la que cuidamos nuestros cuerpos no sólo afecta directamente nuestra salud; también impacta la salud de nuestros descendientes. Una vez que conocemos esto, me parece que aprender, ser más conscientes, tomar mejores desiciones, mejorar nuestros hábitos y estilo de vida se vuelve una responsabilidad y una poderosa herramienta.

Como bien dice la Dra. Pilar Restrepo:

«Los genes cargan el arma, el ambiente tira del gatillo».

Podemos impactar positivamente nuestra salud y la salud de nuestras familias con las elecciones que tomamos. La salud y la calidad de vida de las personas con autismo se ven beneficiadas por las desiciones que tomamos; por lo que comen, por cómo se hidratan, por el ejercicio y la actividad física que realizan, por la reducción de toxinas a las que están expuestos y por mejorar su sistema de desintoxicación (en la mayoría de los casos comprometida), por la reducción del estrés fisiológico y psicológico a la que están sometidos y por la implementación de hábitos saludables. Recordemos que somos un todo, seres integrales. Mientras más saludable sea nuestro entorno y se encuentren nuestros cuerpos; mejor será nuestro bienestar y la calidad de nuestras vidas.

Deja un comentario