Todo empieza en el intestino

  Nuestro intestino cumple muchas funciones; no es sólo parte del sistema digestivo. El intestino actúa como un sistema de filtrado, una especie de colador, que deja pasar los nutrientes y las sustancias que deben ingresar a nuestro sistema; pero sirve como una barrera para no dejar pasar patógenos y toxinas que no deberían ingresar. Es nuestro primera primer defensa contra los virus, hongos, bacterias, parásitos y toxinas para evitar que entren a nuestro torrente sanguíneo.

 Actualmente se habla mucho del intestino permeable. Lo cierto es que el intestino es permeable por naturaleza para poder cumplir su función de filtrado. En el intestino se encuentra la barrera intestinal. Esta barrera está conformada por la barrera física (formada por las células epiteliales y las células inmunitarias), por la capa de moco y por la microbiota. Esta barrera intestinal tiene un papel esencial en el estado de salud o enfermedad del organismo.

 Cuando el intestino no funciona adecuadamente se incrementa su permeabilidad volviéndose hiperpermeable. Las uniones estrechas se abren y generan huecos por los que se filtra lo que no debería pasar a nuestro sistema. Cuando las partículas, toxinas y los polisacáridos de mayor tamaño logran pasar al torrente sanguíneo se genera endotoxemia.

  Recordemos que todo está conectado. Las endotoxinas, generadas por los patógenos que lograron entrar al torrente sanguíneo, generan una respuesta del organismo que activa células inmunitarias e inflamación. Esta sobrecarga tóxica afecta a todo el organismo.

  Nuestro cerebro está protegido y aislado por la barrera hematoencefálica. Cuando el intestino se vuelve hiperpermeable, y entran sustancias , toxinas y patógenos al sistema; la barrera hematoencefálica se daña y se va volviendo permeable también. Todo esto genera o empeora la neuroinflamación. Todo está conectado.

«La permeabilidad intestinal y la inflamación crónica están asociadas con la depresión y otros trastornos neuropsiquiátricos en niños y adolescente.»

Dr. Carlos Jaramillo

  En el intestino se encuentran los tres sistemas de comunicación del organismo; que están intercomunicados. Estos sistemas son el sistema inmune de mucosas, el sistema nervioso entérico y las células secretoras de hormonas. Del estado en el que se encuentra la barrera intestinal y la microbiota; dependerá la regulación de estos sistemas.

  Como podemos ver, el intestino es mucho más que un órgano digestivo. No sólo es el encargado de procesar y absorber los alimentos y está involucrado en la eliminación de los desechos; también realiza otras funciones. El 80% de las células inmunológicas se encuentran en el intestino; así que cumple una importante función inmune. En el intestino se producen más hormonas que en cualquier otra glándula del organismo, así que tiene una importante función endocrina. Es el segundo lugar del organismo con más neuronas; por lo que tiene un rol neurológico importante.

«Todo lo que pasa en nuestros intestinos repercute en nuestro comportamiento.»

Dr. Julio Salazar

  Definitivamente todo está conectado e intercomunicado. Lo que pasa en y por nuestro intestino tiene un impacto en nuestra salud o enfermedad; en la activación del sistema inmunológico, en la inflamación neurológica, en la inflamación crónica de bajo grado, en la absorción y nutrición de nuestro organismo, en nuestro estado de regulación y bienestar. Muchos neurotransmisores y hormonas se segregan en el intestino.

«Nuestros hábitos y nuestra alimentación influyen directamente en la salud de nuestro intestino.»

PNI. Xavi Cañellas

  Las desiciones que tomamos, lo que consumimos (en todos sentidos), la manera en la que manejamos el estrés, las relaciones que tenemos con los demás, las toxinas a las que estamos expuestos, nuestro estilo de vida; todo impacta en nuestro intestino. Si somos conscientes de esto, podemos tomar mejores desiciones para nosotros y nuestras familias.

  La mayoría de las personas con alteraciones en el neurodesarrollo presentan alteraciones gastrointestinales. Cuidar y mejorar el intestino impacta enormemente en la neuroinflamación y la conducta al mejorar el estado de salud y la calidad de vida.

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