Muchas veces pensamos que con el simple hecho de comer logramos nutrirnos. Lo cierto es que la nutrición implica mucho más que sólo ingerir alimentos densos en nutrientes. Empezando por ahí, la alimentación ya es un arte.
Para poder asimilar lo que comemos y aprovecharlo, necesitamos que todo el aparato y proceso digestivo funcione bien. Se necesitan enzimas salivales, ácido clorhídrico, enzimas digestivas, sales biliares, factor intrínseco y una microbiota equilibrada.
“No somos lo que comemos, sino lo que asimilamos”. Dra. Pilar Restrepo
El proceso de digestión es mucho más complejo de lo que creemos. Todo comienza en la boca. En la boca se liberan enzimas que ayudan a comenzar la desintegración de los alimentos.
La masticación es otro factor importante; ya que mejora la digestión y la absorción de nutrientes. La masticación en los niños impacta distintas áreas; favorece el funcionamiento del sistema inmunológico, permite el desarrollo de la mandíbula y fortalece los músculos necesarios para el habla.
“Muchos de los niños dentro del espectro del autismo, no tienen una buena masticación”. Nutricionista Mercedes Benadivas
Las enzimas digestivas también tienen un papel muy importante; ya que actúan como catalizadores para acelerar las reacciones químicas del organismo. Ayudan a descomponer las moléculas más grandes en partículas más fáciles de absorber. Por si fuera poco, desdoblan los alimentos en aminoácidos, ácidos grasos, colesterol, azúcares simples y ácidos nucleicos que ayudan a crear ADN. Las personas con autismo, frecuentemente presentan deficiencias de enzimas digestivas.
Existen varias cosas que afectan la correcta asimilación de lo que comemos.
- No masticar bien
- El uso crónico de antiácidos
- El estrés crónico
- La gastritis auto inmune
- Deficiencias enzimáticas
- Problemas biliares
- El sobre crecimiento bacteriano del intestino delgado
- La enfermedad celiaca
Como hemos dicho antes, todo está conectado y todo impacta. Una alteración en una parte del proceso afecta al resto. Para poder funcionar bien, el organismo requiere que todas las partes del engranaje estén en buen estado y trabajen eficiente y coordinadamente.
Para poder nutrir el cuerpo y el cerebro nuestros hijos; lo primero es que su sistema digestivo funcione correctamente. Suena sencillo pero, cuando menos en los niños con autismo, es complejo.