Un tema recurrente, aunque poco estudiado en la práctica médica en las personas con autismo, es el sistema digestivo y las afectaciones gastrointestinales. Está bien documentado en estudios y en la práctica de diversos gastroenterólogos pediatras, que la mayoría de los niños con autismo presentan manifestaciones gastrointestinales; aún cuando no presentan síntomas aparentes. En Luciano, aunque no lo sabíamos, el sistema digestivo estaba muy afectado. Nos ha llevado tempo resolver varias alteraciones gastrointestinales en él. Es un aspecto más complejo de atender de lo que pareciera. Su impacto en la salud y la conducta es alto.
En general, se han normalizado muchos padecimientos gastrointestinales como la gastritis, el reflujo o la constipación (estreñimiento). En el autismo esto es mucho más complejo, muchas veces el niño o la persona con autismo no puede identificar el origen del dolor; mucho menos comunicarlo.
Algunos de los padecimientos gastrointestinales son:
- Constipación crónica
- Dolor abdominal
- Diarrea crónica
- Reflujo gastroesofágico
- Colores extraños de materia fecal
- Intolerancias alimentarias
- Malabsorción de nutrientes
- Gastritis eosifilica
- Deficiencias enzimáticas
- Inflamación del tracto gastrointestinal
- Permeabilidad intestinal
- Sangrado anal
- Encopresis
“Hay inflamación crónica desde el esófago hasta el colon; incluso en pacientes asintomáticos.”
Dra. Lenys González
Tristemente, esto comúnmente no se detecta, no se diagnostica, ni se aborda. Se genera mucho malestar y dolor que se va cronificando en el tiempo. Con Luciano nos paso; para mí, que siempre sufrí de estreñimiento, la manera de evacuar de Luciano desde recién nacido me parecía normal. Nadie nunca me explicó cómo debía ser la materia fecal de un bebé o de un niño. Los pediatras nunca me explicaron o mostraron imágenes de qué es la constipación, la diarrea, los colores y formas normales de las heces. Cuando menos en mi caso, nunca me pareció extraño. Siempre ha hecho popó cuando menos una vez al día. Fue hasta varios años después, en una consulta después de una infección estomacal, que le comenté a la pediatra (especializada en neurodesarrollo) que Luciano estaba haciendo popó muy seguido y le estaba constando mucho trabajo. Para entenderme y estar clara, la doctora me pidió una foto y más detalles. Resultó que estaba muy constipado. Para ser sincera, ese día entendí que mi hijo tuvo constipación desde que nació y mucho tiempo después de conocer esa información. No era un tema de comer fibra y tomar agua (cosas que ya hacía) era algo mucho más complejo. Se de casos donde los chiquitos no hacen popó en muchos días. La constipación es sólo un ejemplo; hay muchos tipos de alteraciones comunes en las personas con autismo.
Como he compartido antes, en los niños y las personas con autismo varios sistemas están alterados y existen disfunciones orgánicas que van desencadenando consecuencias biológicas.
“En TEA el cerebro y el intestino están desnutridos, inflamados e intoxicados como resultado de los trastornos metabólicos, el estrés oxidativo, la disfunción mitocondrial, las anormalidades enzimáticas, entre otros.”
Dra. Lenys González
Todo esto genera inflamación crónica de bajo grado que va alterando muchas funciones y generando la encefalopatía presente en las personas con autismo. Neurológicamente están inflamados.
“Multiples estudios revelan que niveles pobres de nutrición y deficiencias nutricionales severas contribuyen a problemas de conducta. Esto en los trastornos del neurodesarrollo se incrementa y es una constante.”
Dr. Julio Salazar.
Se requiere una adecuada nutrición; correctamente digerida y absorbida, para que se produzcan los neurotrasnmisores cerebrales de una manera adecuada y equilibrada. Esto impacta directamente el estado de ánimo y la conducta.
Existen estudios que muestran como los síntomas gastrointestinales son comunes en las personas con autismo; existe una correlación entre la severidad de los síntomas gastrointestinales y la severidad de los síntomas de autismo. Lo más increíble, es que aunque existe evidencia científica sobre todo esto, en la práctica se desestima o se pasa por alto. Muchas “conductas autistas” como recargarse en el borde de una mesa o jugar recostado sobre el suelo frío, no son preferencias sensoriales; sino la búsqueda de mejorar la sensación de malestar y evitar el dolor. Se ha tratado de justificar todo de manera conductual o sensorial; sin indagar en la biología de la persona y su salud. Se pasa por alto que somos un todo, que todo está relacionado e interconectado. Cuanto dolor padecen estos niños y adultos con autismo debido a esta manera de entender y abordar la condición. Cuando esta es la raíz, y se atiendes estas causas, esas conductas desaparecen; muchas crisis, agresiones y autoagresiones desaparecen. Nadie me lo contó… lo he vivido con mi hijo, en mi casa.
Como dice el Doctor Julio Salazar:
“Todo lo que pasa en nuestros intestinos repercute en nuestro comportamiento.”