Muchos estudios realizados a personas con autismo (principalmente niños) muestran que sus sistemas suelen presentar varias alteraciones orgánicas. Tristemente, en la mayoría de los casos, no se diagnostican ni se tratan. Esto genera que estas afectaciones se compliquen y cronifiquen. A me entender esto es, además de triste y preocupante; inadmisible hoy en día.
Pareciera que cuando se recibe el diagnóstico de autismo todo se reduce a eso, se deja de ver al niño o la persona y sólo se ve el autismo. Como si la persona dejara de tener un organismo, no se pudiera enfermar, cursar etapas de desarrollo, etc. Todo se suele justificar como parte del diagnóstico o por una desregulación sensorial. Las crisis conductuales se entienden como “parte del autismo”. Al niño, por ejemplo, lo deja de ver el pediatra con regularidad y pasa a visitas periódicas con el neurólogo. Ya platicaré más adelante de nuestra experiencia en ese sentido; pero creo que se suele dejar desatendida la salud integral de la persona.
No termino de entender bien en qué momento se deja de mirar a la persona como un todo. Y esto no sucede únicamente en el autismo, en general no nos suelen atender integralmente en temas de salud.
Somos un sistema interconectado. Para poder abordar la salud integral necesitamos procurar el bienestar físico, mental y emocional. Tristemente separar un sistema del resto del organismo es algo muy común en la actualidad. Me parece que este enfoque se queda muy corto. Cada día hay más estudios que muestran como todo está relacionado. Como todo impacta; para bien o para mal. Que el ambiente, lo que comemos, respiramos, hacemos, pensamos, decimos y sentimos afecta a nuestro organismo y viceversa.
Nuestro organismo funciona como un conjunto de sistemas interconectados. Las personas con autismo tienen múltiples afectaciones en varios sistemas. Se encuentran alteraciones en los sistemas nervioso, endocrino e inmunológico. Las causas y los detonantes pueden ser tanto externos (ambientales) como internos (provenientes del sistema digestivo que suele estar muy comprometido).
Algunas de las alteraciones que se presentan en el organismo de las personas con autismo son:
- Alteraciones en la vía metabólica de la metilación y sulfatación.
- Disfunción mitocondrial.
- Patología intestinal.
- Desbalance en la microbiota.
- Estrés oxidativo.
- Deficiencias enzimáticas.
- Disfunción pancreática.
- Intolerancias y alergias alimentarias.
- Niveles elevados de oxalatos.
- Capacidad de desintoxicación reducida.
- Intoxicación por metales pesados.
- Pobre absorción de nutrientes.
- Desregulación inmunológica y hormonal.
Me parece increíble que todavía se piense en el autismo como una condición meramente neurológica cuando hay tanta evidencia de estas alteraciones orgánicas. Todo esto produce malestar, enfermedad y dolor. Los niños y las personas con autismo suelen vivir enfermos y con dolor, sin que nadie lo note porque no lo pueden identificar ni comunicar.
“En la mayoría de los casos, la desregulación que muestra una persona con autismo se debe a un desajuste físico, biológico e inmunológico”. Dra. María Lujan Ferreira
Tener siempre presente que la conducta es comunicación puede hacer toda la diferencia en la salud y la calidad de vida de la persona con autismo. En nuestro caso, conocer esto fue un antes y aun después en la vida de Luciano. Entender que una crisis puede ser la manifestación de un gran dolor, hizo mucha diferencia. Se cambia el enfoque y se redirecciona a buscar encontrar lo que le pasa, indagar la raíz para poder ayudarlo.
Espero que cada día existan más médicos actualizados, con experiencia, que puedan identificarlos síntomas, buscar la causa y atender la raíz para que los niños y las personas con autismo puedan vivir con mucha más salud y bienestar; sin dolor.