INGREDIENTES
2 tazas de quinoa activada (remojada en agua mínimo 4 horas, yo prefiero dejarla en remojo toda la noche. Enjuagada y escurrida)
1/3 de taza de chía remojada en 1/2 taza de agua (yo la dejo toda la noche, absorbe el agua y queda una especie de gelatina)
1/4 de taza de aceite de oliva prensado en frío
1 cucharadita de bicarbonato de sodio (libre de aluminio de preferencia)
2 cucharaditas de jugo de limón
1/2 taza de agua
condimentos y/o semillas opcionales a tu gusto
PROCEDIMIENTO
Precalienta el horno a 180 grados centígrados.
Procesa todos los ingredientes hasta tener una mezcla bien integrada (preferentemente en una licuadora de alta potencia ya que es una consistencia muy pesada, pero se puede utilizar una licuadora convencional)
Vacía a un molde de pan engrasado con aceite de coco.
Hornea por una hora y tapar con papel aluminio para que no se dore de más. Hornea tapado por 30 minutos más.
Deja enfriar completamente antes de y rebanar.
Se puede congelar ya porcionado y hornear directo del congelador para calentarlo.
Yo desde hace un tiempo, no le agrego ni el bicarbonato ni el limón porque Luciano tiene gastritis, y queda perfecto.